En su casa, en un ciber y hasta en un parque o por su celular, los jóvenes hoy en día acceden a Internet con una facilidad asombrosa y permanecen conectados buena parte de su tiempo. Casi siempre el motivo es chatear con amigos y hasta con desconocidos, o la visita a páginas de entretenimiento y diversión. Para asuntos escolares también acuden a la red, aunque en menor proporción.
Los jóvenes conocen y utilizan diversos programas para bajar música, fotos y videos, que almacenan en su computadora o en otros dispositivos portátiles, comparten esos archivos con sus amigos y también conversan a través de distintos servicios de chat, como los que ofrecen MSN, Yahoo o Google, por mencionar los más conocidos.
También visitan portales y sitios con contenidos diversos, entre ellos los que presentan documentos que les sirven para sus tareas escolares, aunque son más las visitas a páginas con información de espectáculos o deportes, así como de juegos en línea con competidores de cualquier parte del mundo.
Muchos son aficionados a grabarse desde su celular y subir los videos a You Tube.
Los blogs o bitácoras también son recursos de Internet con una creciente demanda entre los jóvenes, por las posibilidades que ofrecen para colocar en ellos toda clase de mensajes y de imágenes. El uso académico de los blogs parece extenderse y no debemos quedar al margen pues se trata de integrarnos a las sociedades del conocimiento.
Para aprovechar los saberes de nuestros estudiantes en el aula es importante que identifiquemos sus respectivas habilidades y la disposición que cada uno de ellos tiene para enseñar y para aprender. Asimismo debemos planear sesiones y actividades de clase que contemplen el uso de Internet y de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, con una metodología que realmente permita aprender y desarrollar competencias en este campo.
Para organizar grupos de enseñanza-aprendizaje, el docente puede seleccionar a los alumnos-instructores en función de sus habilidades y a los alumnos-aprendices (quién enseña a quién) según sus necesidades y gustos, asignándoles actividades que requieran el uso de la tecnología que se desea que dominen. El propio salón de clase, la biblioteca, un aula virtual, un ciber o la casa de algún miembro del equipo, pueden ser el lugar idóneo para reunirse y aprender, todo está en considerar las condiciones y los requerimientos de cada actividad.
Comparto la idea de que promover e impulsar estas formas de aprendizaje cooperativo dan lugar a una dinámica generosa que moviliza saberes disponibles en la comunidad en favor de otros miembros de la misma. Lo que el docente deberá cuidar, es que todos los integrantes del grupo se beneficien, evitando que alguno se quede como mero espectador del esfuerzo y del trabajo de los demás.
Alberto Escalante Erosa
Los jóvenes conocen y utilizan diversos programas para bajar música, fotos y videos, que almacenan en su computadora o en otros dispositivos portátiles, comparten esos archivos con sus amigos y también conversan a través de distintos servicios de chat, como los que ofrecen MSN, Yahoo o Google, por mencionar los más conocidos.
También visitan portales y sitios con contenidos diversos, entre ellos los que presentan documentos que les sirven para sus tareas escolares, aunque son más las visitas a páginas con información de espectáculos o deportes, así como de juegos en línea con competidores de cualquier parte del mundo.
Muchos son aficionados a grabarse desde su celular y subir los videos a You Tube.
Los blogs o bitácoras también son recursos de Internet con una creciente demanda entre los jóvenes, por las posibilidades que ofrecen para colocar en ellos toda clase de mensajes y de imágenes. El uso académico de los blogs parece extenderse y no debemos quedar al margen pues se trata de integrarnos a las sociedades del conocimiento.
Para aprovechar los saberes de nuestros estudiantes en el aula es importante que identifiquemos sus respectivas habilidades y la disposición que cada uno de ellos tiene para enseñar y para aprender. Asimismo debemos planear sesiones y actividades de clase que contemplen el uso de Internet y de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, con una metodología que realmente permita aprender y desarrollar competencias en este campo.
Para organizar grupos de enseñanza-aprendizaje, el docente puede seleccionar a los alumnos-instructores en función de sus habilidades y a los alumnos-aprendices (quién enseña a quién) según sus necesidades y gustos, asignándoles actividades que requieran el uso de la tecnología que se desea que dominen. El propio salón de clase, la biblioteca, un aula virtual, un ciber o la casa de algún miembro del equipo, pueden ser el lugar idóneo para reunirse y aprender, todo está en considerar las condiciones y los requerimientos de cada actividad.
Comparto la idea de que promover e impulsar estas formas de aprendizaje cooperativo dan lugar a una dinámica generosa que moviliza saberes disponibles en la comunidad en favor de otros miembros de la misma. Lo que el docente deberá cuidar, es que todos los integrantes del grupo se beneficien, evitando que alguno se quede como mero espectador del esfuerzo y del trabajo de los demás.
Alberto Escalante Erosa